El mejor regalo para mi hija.


Este año mi niña cumplió 2 años, pasaron súper rápido, tanto que empecé a planear su fiesta de cumpleaños unos 4 meses antes (sintiéndome un poco apresurada porque varias amigas lo planean ¡hasta 6 meses antes!), ya teníamos el tema, y empezábamos a buscar lugar y decoraciones. Era todo emocionante porque me la vivía en el famoso pinterest con ideas y ya tenia un imagen de como seria su fiesta. Todo muy bonito, hasta que un día mi mamá nos sugirió “porque no se gasta todo ese dinero en un viaje con tu hija?”  ya teníamos pensando ir a visitar a mis suegros y la familia de mi esposo de Puebla así que mi esposo y yo lo hablamos y decidimos que si en realidad seria un mejor regalo un viaje y estar cerca de nuestra otra familia. El año previo hicimos lo mismo, le hicimos una fiesta chiquita (de su primer año) y días después nos fuimos a Puerto Vallarta y Sayulita, realmente fue una experiencia inolvidable y tenemos recuerdos que nos duraran toda la vida. Si a lo mejor nuestra hija no recordara esos viajes, pero nos gusta pensar que es un paso a criar una niña consciente de que existen otros lugares fuera del que vive, en conocer a personas nuevas, en conocer otros paisajes y culturas y en aprender la historia de su país o del mundo inclusive. Y si conocieran a nuestra hija que tiene acompañándonos desde los 3 meses a nuestros viajes, ¡le encanta andar de vaga como los padres! ;).


Este año hicimos lo mismo, pero la fiesta fue aun mas chica, con tan solo un pastel, unas pizzas y nuestra familia Poblana.  No hicimos nada grande, nada de decoraciones (todo el dinero que ahorramos lo gastamos en los viajes y no en una fiesta), pero mucha diversión. No hubo regalos materiales de nuestra parte, solo el regalo de 2 semanas corriendo por las playas de Oaxaca, conociendo las galerías y colores de la capital de Oaxaca, jugando por las calles antiguas de la ciudad de Puebla, caminando por los mercados callejeros de Tehuacán, Puebla con su abuelita, comiendo un elote en Tlaxcala,  y soportando la neblina y el frio de Puerto del Aire en Acultzingo, Veracruz.  Si las fiestas son bellas, divertidas y una forma de celebrar con tus seres queridos y probablemente le hagamos una para su tercer cumpleaños, pero también hay otras opciones de cómo se pueden celebrar. Para nosotros el mejor regalo que le pudimos dar a nuestra hija, es tiempo con sus abuelos, tíos y primos, risas en la playa y ayudar a crecer un amor por el viaje y la historia de nuestro país.

- Diane

Proximamente un articulo de como viajar con tus hijos y viajar en un presupuesto bajo. 

Algunas fotos de nuestro viaje a continuación.

Con sus abuelitos y papá en la ciudad de Oaxaca.
Celebrando su cumpleaños en el Peter Piper Pizza con sus primos.

Tomando una foto con su cámara de las playas de Mazunte, Oaxaca.
¡Besitos desde Puebla, México!


EnPuerto del Aire en Acultzingo, Veracruz




Formando parte de las celebración de la semana del Circo de Mazunte con niños nativos y de
diferentes partes del mundo.



Destetando con amor

Destete significa quitarle el pecho al bebé, dejar de amamantarle.
Hace unas semanas atrás me sentía súper cansada; el trabajo, el estrés, 1 año 8 meses sin descansar bien por las noches entre otras cosas así que decidí empezar a destetar, sinceramente no pensé que fuera tan difícil. En cuanto lo dije fue como si un vacío empezara a apoderarse de mí, quería llorar, sentí miedo, ansiedad, lo sentí lejos de mí; fue en ese momento en el que me di cuenta que aún no estoy preparada.
Es fácil decirlo, es fácil decir “ya está grande para que sigas dándole chichi” “ya no le des, ya no le sirve de nada” pero créanme no es NADA fácil hacerlo y tampoco lo es escuchar todo eso. “Para los expertos, ya no hay ninguna duda de que la leche materna siempre es el alimento más completo para el bebé y que continúa aportándole protección inmunológica sin perder calidades a pesar de que pase el tiempo”
Aunque la mayoría de las madres afirmen que el mayor obstáculo a la hora de continuar amamantando lo constituye la opinión de los demás; puedo decir que ese no es ni fue mi problema. El principal motivo de querer destetar es el cansancio.
He intentado destetar de forma lenta y gradual ya que es lo más sano para ambos, de esa forma nos vamos preparando.  Entendí que dejarlo llorar un poco no funciona y decidí no arruinar todo lo hermosa que ha sido esta experiencia, tampoco arruinaré los beneficios psicoemocionales que le han traído solo por querer destetar así que, decidí adoptar una mejor actitud, opté por un destete que nos brinde los mismos beneficios emocionales que el amamantar, lleno de tacto, de afecto, de cercanía, de confianza, de respeto, de amor.
Por ahora me encuentro en el punto en el que estoy empezando a identificar las situaciones en las que él quiere mamar, si es por sed, por sueño, porque esta aburrido, porque quiere a su madre solamente ¿para qué? Pues creo que eso me permitirá satisfacer la necesidad que este demandando en ese momento, si es por sed ofrecerle agua, si es por sueño leerle un cuento o abrazarle y arrullarnos, si es por querer estar conmigo ponerme a jugar con él, y así sucesivamente.

Si estás pasando por algo similar, encontré estos tips que pueden funcionar:

“Muchas madres han encontrado en las siguientes sugerencias una buena forma de facilitar el proceso:
- Ofrecer regularmente alimentos al bebé para minimizar su hambre y sed. Y adelantarnos con un buen sustituto (procurando que sea lo más nutritivo posible) cuando se nos acerca con ganas de mamar.
 - “ No ofrecer, pero no negar. No le des el pecho si no te lo pide, intenta que se distraiga con otras cosas: pero cuando lo reclame, no dudes en dárselo enseguida. Cualquier intento de salirte por la tangente sólo llevará a que insista más.
- Un cambio de rutinas diarias. Seguro que hay lugares y momentos en los que te pide más el pecho. Piensa en ello y por ejemplo, procura no sentarte en la silla que habitualmente lo haces para darle de mamar. Y si te pide el pecho cada vez que se despierta por la noche o en la siesta, que sea papá el que le ayude a conciliar nuevamente el sueño o lo levante por la tarde y lo lleve a pasear.
- Si el bebé pide más cuando está en casa y está más distraído en otros ambientes, procurar durante el destete planear largos paseos y visitas a lugares donde vaya a estar entretenido. Si resulta ser al contrario, procuraremos pasar una temporada tranquila en casa y mantener al mínimo las distracciones.
- Limitar las tomas del pecho. Cuando el bebé ya nos entiende muy bien incluso, puede funcionar contar hasta un número determinado. Por ejemplo decirle: “ Vas a chupar un ratito y contaremos sólo hasta 20 ¿vale?”. Si insistimos un poco y hacemos siempre lo mismo, observando que el niño/ no se lo tome demasiado mal.. poco a poco se puede convertir en un destete muy bien planificado, sobre todo cuando ya tiene más de 2 años.
- Intentar dejar para lo último las tomas de pecho más importantes para él/ella, éstas suele ser las de antes de dormirse, en la noche y por la mañana al despertar.
Si nos escuchamos a nosotras mismas y somos sensibles con las señales de nuestros bebés, estamos seguras de nuestra decisión y no sentimos ningún tipo de culpabilidad, es menos probable que el bebé tenga problemas en esta etapa y seguro que estaremos actuando de la manera más acertada. Un destete gradual y con amor es reconocer que la lactancia es mucho más que leche”
El destete es el final de esa proximidad tan íntima que proporciona la lactancia y culmina un periodo en la vida de la madre y el bebé, una experiencia como ésta merece un final feliz para ambos. Respétense.

Con amor, Cinthya mamá de Nicolás <3


Fuente consultada: http://www.nuevelunas.org.mx/articulos_parto/pautas.pdf

Mi Historia de Violencia Obstétrica. Por: Karina Aguayo

Foto por Belelu.com de Pepe Flores.

Por: Karina Aguayo

Todo empezó el domingo 3 de febrero en la mañana, eran las 5:00 o las 6:00, mientras dormía la fuente se me había roto, así que el líquido amniótico hizo que me despertara, rápidamente desperté a mi esposo para que me llevara al hospital, en ese momento recuerdo que no me dolía nada en lo absoluto.

Una vez que llegamos a la clínica, un gran hospital que forma parte de una gran institución de salud pública(que muchos consideran erróneamente como gratuita),  me pasaron a una sala de espera donde un enfermero me indicó que me desvistiera y me pusiera una bata(¿Privacidad, dónde?), y una vez con ésta, me sentara a esperar junto con otras mujeres que estaban ahí, la gran mayoría muy asustadas y nerviosas, llorando o gritando, solas,  yo tenía mucho miedo, ya que mis gemelas tenían solamente 31 semanas de gestación, y sabía que estaban en peligro. Al fin mi turno llegó, me recibió en urgencias una ginecóloga que era bastante fría conmigo, me hizo un ultrasonido y sin previo aviso me hizo “el tacto”, ¡Con todo y uñas acrílicas!, al parecer lo encontró lo que buscaba ahí dentro, porque inmediatamente llamó a otro médico que también me hizo el tacto y empezaron a murmurar entre ellos, de ahí la ginecóloga me dio un papelito con la autorización para pasarme a “piso”, y un enfermero me llevó hasta “mi cama”, era un enfermero que se notaba estaba molesto, me hablaba en tono golpeado “está enojado porque le tocó trabajar en domingo” pensé(yo de tonta todavía justificando su actitud), y trató de ponerme la intravenosa, que por cierto tuvo que hacerlo otra enfermera ya que él no pudo hacerlo, me dejó acostada en mi cama y se fue, ya no volví a ver a mi esposo hasta las 5:00 pm(eran ya las 7:00 am para entonces).

Como a eso de las 10 de la mañana llegó un ginecólogo amable(creo que fue el único que me dijo “buenos días”), pero serio, indicándome que TENIA que estar acostada(nunca explicó por qué), y debía beber mucha agua, ya que ocupaban mi vejiga llena para poder hacerme el ultrasonido y checar el estado de mis bebés, como a eso de las 11:00 am llegó un camillero con una silla de ruedas para llevarme a la zona de ultrasonidos, que estaba ubicada en la planta baja, ahí esperé, sola(porque el camillero se fue a platicar con una chica de limpieza) al lado de un contenedor con ropa sucia, estuve ahí  hasta las 2 de la tarde que fue  cuando me hicieron pasar para el ultrasonido y ahí me enteré de algo terrible, “acá abajo hay otro producto” dijo el técnico al médico que estaba ahí con él, “¡Oh sí! Pero no tiene latido” decía el médico, yo solo los veía sin poder decir nada, había otro bebé, pero ya no estaba vivo. Todas las ecografías y nunca había salido, yo solamente me limité a contener el llanto.

Una vez que Salí de ahí el médico me indicó que cuando llegara el jefe de cirugía le entregara un papel que me dio junto con el ultrasonido, era la petición para que me practicara una cesárea de emergencia “¡Pues ya trae infección señora! A ver si no dañó a sus bebes” me lo decía en un tono, que me hacía pensar que esa situación era mi culpa, al subir a mi cama le di el papel al jefe de cirugía quien puso la autorización para una cesárea de emergencia esa noche (sí, ya no vi a mi esposo a las 12, sino hasta las 5 de la tarde, en la segunda visita), debo también destacar que llegué sin contracciones, pero en cuanto me pusieron la intravenosa las contracciones empezaron y muy fuertes, ya para las 5 de la tarde cuando llegó mi esposo sentía que me partían a la mitad, y cuando se fue, ¡Nunca me había sentido tan sola! No había nadie que conociera, solo pensaba en mis bebés, en mi hijo de seis años que se había quedado en casa, me dolía la espalda horrible y tenía mucho frio, recuerdo que a las 6 me pusieron no sé qué en la intravenosa, y luego después también a las 12:00 am, nunca me dijeron cuál era ese medicamento o para qué servía, solo sé que cada que me lo ponían me dolía más y más la espalda , el vientre y las piernas, el día lunes 4 de febrero a las 8 de la mañana después de 6 tactos de 3 médicos diferentes, enfermeras molestas y prepotentes, llegó un nuevo doctor, este también llego con un genio terrible, tomó la tabla con mi información, la leyó y dice “¿Cómo están los bebes?” yo solo me le quedé mirando sorprendida y dije “no sé”, “¿Cómo que no sabe señora? ¿No ha pedido información o qué?” me dijo levantando la voz y regañándome, yo con la voz baja le dije que aún no nacían y todavía me dice el muy idiota “¡Aquí dice que se le practicarían un cesárea a las 10 de la noche!”(Sí, se les olvidó que yo estaba ahí) yo solo moví la cabeza diciendo no, inmediatamente salió corriendo con el jefe de cirugía para que me pasaran al quirófano lo antes posible, me llevaron a un área completamente estéril, me cambiaron la bata, y de nuevo por enésima vez a contestar las mismas preguntas una y otra vez “¿A qué edad tuvo su primera relación sexual? ¿Su primer hijo? ¿Con qué se va a cuidar? Etc.” (Por cierto, ahí también me enteré de que el “enfermero” que me llevo a piso cuando llegué tenía instrucciones de aplicarme un medicamento para madurarles los pulmones a las bebés, cosa que no hizo). Acá me recibió el cirujano y el pediatra, éste último acompañado de  un residente de pediatría, el cirujano me indico que como estaba rota la fuente y había infección se haría una cesárea de emergencia, y el pediatra me indicó que el recibiría a mis gemelas pero me dijo algo que nunca se me va a olvidar “por el tamaño de los bebes y el tiempo de gestación, lo más probable es que no vayan a sobrevivir, así que no se haga muchas ilusiones”, y volteando a ver al residente dijo “Yo recibo al que nazca más mal y tú al otro” esas palabras me desmoronaron y entre llorando al quirófano mientras mi cabeza seguía repitiendo que todo eso era mi culpa.

Ya en el quirófano, literalmente podía escuchar mis latidos, la tela azul no me dejaba ver lo que ocurría, y mis brazos estaban atados a las orillas de la mesa de operaciones, los médicos y enfermeras platicaban de tontería y media, yo solo sentía las lágrimas en mi cara, y la escuché, a mi niña que lloraba muy fuerte, no me dejaron verla y se la llevaron, 5 minutos más tarde nació la segunda bebé, pero ella no lloró, yo solo vi que los médicos y enfermeras salieron rapidísimo del lugar con la bebé en una incubadora, y finalmente el medico dijo “ahí está” un feto de 24 semanas de gestación, muerto, la causa de la infección que provocó la ruptura de la fuente, por la cual yo me sentía responsable, luego la enfermera leyó “doctor, aquí esta una autorización para una salpingoclacia”(yo la pedí, ya que con tres hijos era suficiente para mi), y volteó a verme “¿Segura que quiere operarse? ¿Y qué tal si éstas no se logran?”(Refiriéndose a mis hijas), me dieron ganas de matar a esa mujer por ese comentario, entre lágrimas yo solo le dije que solo siguiera la orden en el papel, ¿pasar por eso otra vez? ¡Nunca más!

Una vez terminado el proceso me llevaron a recuperación, donde el médico encargado no sabía nada de mis hijas, “Duérmase señora, tiene que descansar” ¿Descansar? ¿Sin saber nada de mis hijas? Imposible. En ese momento también llegó otra muchacha, de unos 18 años, llorando porque tampoco sabía nada de su bebita prematura. Una hora más tarde me pasaron de nuevo a mi cama, una vez ahí una enfermera me dijo, “A las 12 que llegue tú familiar le dices que te lleve a ver a tus bebés” yo le pregunté dónde estaban mis niñas y ella se limitó a decir “No sé, a la hora de la visita le preguntas al médico de cuneros” (yo ni sabía dónde estaban los cuneros). Así pasaron dos días más, donde yo no sabía nada de mis hijas, los estudiantes de medicina me subían la bata sin siquiera decir buenos días, me revisaban el sangrado y me hacían las mismas preguntas una y otra vez, mientras un médico los evaluaba, mi papá era quien me visitaba solo dos  horas al día(a las 12 pm y a las 5 pm) mientras mi esposo pedía informes de las bebés(también deberíamos hablar de cómo cosifican a los papás en estas situaciones) una estaba en cuidados intensivos conectada a un ventilador y la otra en cuneros, donde tenía que subir de peso y claro, no me dejaron amamantarla, a pesar de que pedí que me dejaran meter un saca leche para guardarla para mis bebés, no me lo permitieron, le dieron formula a mis dos hijas. Hasta el día que me dieron de alta, el miércoles 6 de febrero pregunte si el hospital tenia banco de leche, la enfermera me miro con cara de sorpresa y me indicó que si pero “Mija, tienes dos, no te va alcanzar la leche”, aguatándome todas las palabras que pasaban por mi mente solo le dije que no importaba, que me dijera dónde estaba el banco de leche del hospital, ella con una mueca me dio un papel con las instrucciones para ir a nutrición a dejar mi leche.… con ese recuerdo me despedí de ese hospital, sin mis hijas, devastada y preocupada ya que tenía que esperar hasta la hora de visita(a las 5 de la tarde) para poder verlas, y a través de un cristal(no te dejan tocar a tu bebé cuando está hospitalizado)…
Probablemente piensen que exagero al decir que viví violencia obstétrica, pero al momento de que un médico te trata como un simple número, o no te dan la información correcta, te administran medicamentos sin autorización, te juzgan,  te critican o te dicen cosas de una forma hiriente ya es un tipo de violencia, en mi estancia durante el nacimiento de mis hijas me sentí sola, juzgada, criticada y culpable, yo pensé que era yo quien provocó la infección, la muerte del feto de 24 semanas y el nacimiento prematuro de mis niñas, los comentarios y los gritos de los médicos y enfermeras(que ojo, no fueron todas, pero si la mayoría), me hicieron incluso creer que no merecía ser madre.

Aunque no se justifica la actitud y la situación de la que fui víctima(esa palabra no me gusta), también he de entender, como amiga de médicos y enfermeras que laboran en instituciones de salud pública, hay muchas deficiencias en las condiciones en las que laboran, ese lunes que nacieron mis hijas había clases de los internos y residentes, me di cuenta de algo, desde la universidad les enseñan a tratar a las personas como simple números, a las madres como incubadoras y a los padres como inútiles, les enseñan a ponerle apodos y etiquetar a las personas y les enseñan a no ser humanos, creo que el problema empieza desde la universidad, el internado y la residencia de los futuros médicos, no es justo todo lo que viven las madres, y tampoco es justo para los médicos y enfermeras que los hagan convertirse en seres inhumanos.


Para mí ha sido muy difícil superar esto, lo confieso, me duele mucho saber que el nacimiento de mis gemelas no haya sido una buena experiencia, y que el recuerdo no sea positivo, no quiero que sea así para nadie más, no quiero que las mujeres tengan que pasar por estas situaciones, y los médicos y enfermeras necesitan mejores condiciones de trabajo, mejor educación, y más apoyo para los que si desean respetar al parto, a la madre y al bebé.

Mi historia sobre violencia obstétrica


Me pidieron que escribiera sobre mi historia sobre violencia obstétrica…

No sé a quién le escribo esto, si al personal de salud encargado de “atender” a esas mujeres que dan a luz o a la sociedad en general.

Mi embarazo fue hermoso, lo disfrute cada día así como fue; no cambiaría absolutamente nada, nada hasta el punto en el que empezó mi “labor de parto” pues aún sin estar lista me metieron a ese lugar lleno de otras mujeres embarazas, no sin antes pasar por esa persona que me dijo “que exagerada” y “muy emocional” al llorar porque mi hijo ya no traía el cordón en el cuello. "Disculpe si exageré al sentirme feliz de que mi niño corriera menos peligro al nacer".

Estando en ese lugar lleno de embarazadas, del cual no recuerdo el nombre, escuché a muchas mujeres llorando, gritando, lamentándose, quejándose, pocas éramos las que estábamos tranquilas.

El primer doctor que me atendió fue muy lindo, deseé que él se quedara conmigo todo el proceso; pero no. Por la noche llegó uno nuevo, se presentó y minutos después bajo el sonido de ese aparato que me permitía escuchar los latidos de mi bebé; se recostó en una de las camillas a mi lado derecho, al mismo tiempo lo hicieron 2 enfermeras, y se pusieron a roncar.

Ahí estaba yo en la madrugada, con ligeros dolores debido a la sustancia que me metieron para hacerme dilatar escuchando los ronquidos del personal de salud, sin poder si quiera dormir un poco.

Ya era otro día, no había dilatado nada, el Doctor Ronquidos se fue y vino otro doctor ¿mejor? No se si catalogarlo como mejor o “menos pior” pues enseguida me vio y me apodó como “la hipertensa” es curioso como dejas de ser una persona en ese lugar, pasas a ser algo menos que eso, un padecimiento.

Llegó el momento de dar a luz, de recibir a mi primer hijo; entré en shock cuando me dijeron que me meterían a quirófano para una cesárea. Lloré, estaba preocupada por mi bebé pues mi presión había estado elevada por varias horas.

Entré a quirófano, me pusieron la “inyección letal” justo en mi columna, me anestesiaron. Llegó el doctor y ordenó colocar un trapo entre mi abdomen y mi busto impidiendo mi visión. No podría ver a mi bebé nacer… Le pedí de favor que me hiciera la operación en horizontal a lo que me contesto: “ja ni que estuviéramos en un hospital privado” recuerdo que pensé “está bromeando” pero no, no lo estaba.

Nació Nicolás, lo apartaron de mí y mientras me cosían el abdomen escuchaba pláticas sobre bebidas alcohólicas. Cuando por fin terminaron me llevaron con él. Lo vi por primera vez y lloré, no lo podía creer.

Pasó el tiempo y sentía mucho sangrado vaginal, le dije a la enfermera y me contestó que era normal. A los minutos empezó a hacerme preguntas (las mismas que me hicieron miles de veces antes de entrar a parir), yo contestaba, todo era igual hasta el momento en el que me dijo que tenía el DIU (Dispositivo IntraUterino) puesto. Me sorprendí, le dije que cómo era posible eso si yo dije que me cuidaría con inyección cada dos meses, le habló al doctor y le dijo lo que le acababa de decir; él evadió todo y solo se dispuso a revisarme y después se fue.

No me dejaban hablar con mi familia, no podía verlos, no sabía nada de ellos.

Me sentía asqueada de todo eso, sentía que estaba en una fábrica de partos, pero una deshumanizada… como si la “rutina” hubiera consumido al personal e hiciera que se olvidaran de que tratan con personas. Me sentí violada al saber que no respetaron mi decisión sobre el método anticonceptivo que elegí y que SIN DECIRME me hayan colocado uno.

Lo único que quería era salir de ahí.

Estando en casa, después de todo lo que había pasado sabía a gloria; sin embargo, recordaba todo ese proceso y caía en una tristeza enorme.

¿Así debe ser? ¿Debemos de soportar malos tratos, violación de nuestros derechos y falta de respeto solo porque acudimos a una institución que nos brinda el servicio “GRATUITO”? Y lo pongo entre comillas porque lo pagamos todos con nuestros impuestos.

Sinceramente no cambiaría nada de mi embarazo pero sí cambiaría cosas de mi parto, me gustaría recordarlo con más amor y no con tanto rencor y coraje hacia ese doctor, hacia esa institución.

Espero que sepa ese estúpido doctor imbécil de mierda que lo odio con todo mi corazón y que espero verlo un día para decírselo en su cara, cuando esté lista lo buscaré e iré por él.

“Por algo pasan las cosas” así es, por algo pasan y ese algo es apoyar las leyes que sancionen la violencia obstétrica, conocer más de nuestros derechos y unirnos cuando estos no hayan sido respetados.

No nos quedemos con las manos cruzadas, el parto es nuestro y sabemos parir.

Por: Mami Cinthya

VIOLENCIA OBSTÉTRICA, VIOLENCIA DE GÉNERO



Ejecutivas, empresarias, trabajadoras, profesionistas, amas de casa, estudiantes, las mujeres modernas no permitimos la violencia de género, pues nuestro trabajo nos ha costado ganar espacios y derechos en nuestras sociedades. Educadas y conscientes de nuestros derechos, no estamos dispuestas a ser tratadas como ciudadanas de segunda o discriminadas por nuestro sexo femenino. Sin embargo, al acudir a consulta con el ginecólogo que atiende nuestro embarazo, nos entregamos con una actitud de niña buena y obediente, poniendo todo en manos del obstetra, sin cuestioner. Defendemos nuestros derechos en todos los ámbitos de la vida pública y privada, a menos que aquél que nos someta porte bata blanca, a quien consideramos un experto, preparado, poderoso e incuestionable, ¡un médico con licencia para abusar!

Muchas mujeres callamos lo que nos pasa cuando estamos embarazadas o al momento de parir, porque lo consideramos normal. También porque es tabú, porque parir es un acto sexual del cual no se habla. Nadie reconoce que fue víctima de violencia. Pensamos que así debe ser, aunque nos arrebaten una experiencia tan trascendental: El nacimiento de nuestrx hijx. A fin de cuentas, se nos dice que lo único que importa es que “el bebé nació bien” y que deberíamos de estar agradecidas y no quejarnos de nada. Claro, el bebé es lo más importante, pero la mujer también importa, no es justo minimizar su experiencia y mucho menos tratándose de un momento tan significativo como el parto. En ese momento nace un nuevo ser, pero también nace una madre y la experiencia es algo que perdurará en la vida de ambos para siempre.

Claro, absolutamente nadie va a poner en riesgo la vida de su bebé, pero nos han infundido el miedo a un proceso tan natural como el parto, que consideramos que es algo sumamente peligroso, en donde la vida de nuestro hijo corre peligro y es necesario ponernos en manos de los doctores y la tecnología para salir vivos. No es así, el parto no es una enfermedad que necesita ser tratada o curada por doctores en hospitales. El parto es un proceso fisiológico y todas las mujeres podemos parir, está en nuestra naturaleza, nuestro cuerpo está diseñado para hacerlo. Si bien la medicina y los avances científicos y tecnológicos han ayudado a disminuir los riesgos del parto, así como intervenir en situaciones en que se necesita ayuda externa, se ha llegado a un punto en que la medicina se ha apoderado del acto de parir. El parto es de las mujeres, es nuestro.

¿Qué es la violencia obstétrica?


La violencia obstétrica, es una violación a los Derechos Humanos y reproductivos de las mujeres, que puede ser física cuando se aplican procedimiento innecesarios durante el embarazo y el parto, cuando se manipula u omite información o cuando no se respetan los tiempos o posibilidades del parto biológico. También puede ser psicológica cuando se discrimina, humilla, insulta, amenaza, intimida, regaña a la mujer, privándola de la experiencia digna, trascendental y placentera que es el parto.

En primer lugar, existe la violencia obstétrica física, cuando se imponen intervenciones innecesarias durante el parto. Existe la obsesión por parte del personal médico de tener el control total sobre la mujer parturienta, así como de acelerar el parto sin respetar sus tiempos biológicos. A pesar de tratarse de un proceso fisiológico impredecible y complejo y de que cada mujer y cada caso son diferentes, se aplican los mismos protocolos y procedimientos para todas, muchos de estos ya obsoletos y que no se practican en los países más desarrollados. De entrada, si una mujer tiene más de 40 semanas de gestación se le presiona para inducir el parto artificialmente o realizar una cesárea, sin respetar los tiempos del bebé y de la madre. Además, desde que la mujer llega al hospital se le acuesta en una camilla con las piernas abiertas y los genitales expuestos al personal médico, enfermeras y practicantes que pasan por ahí, con la luz intensa exhibiéndola, cuando en realidad el parto es un momento íntimo y es difícil que las hormonas, que juegan un papel fundamental en ese momento, como la oxitocina, se activen cuando la mujer no se siente tranquila y en confianza para que su cuerpo realice este proceso natural. Y así debe permanecer durante todo el transcurso, acostada e inmóvil, completamente pasiva, a pesar de que ésa es la manera más antinatural de parir, ya que la mujer por naturaleza está activa cuando está pariendo y puede tener ganas de caminar, ponerse en cuclillas, boca abajo, pararse, sentarse, bailar, gritar, meterse al agua, apretar, callar, pujar, todo a su tiempo y ritmo.

Asimismo, no le permiten comer o ingerir bebidas. Durante todo el proceso se le realizan monitoreos innecesarios sin que se le explique lo que sucede, como si no fuera una persona, como si nada estuviera en sus manos, nada fuera su decisión. Incluso, a la hora más decisiva, la de pujar, se realizan los pujos dirigidos en vez de dejar que la mujer puje cuando siente la necesidad natural de hacerlo. Debido a este excesivo control, el parto se frena, porque el cuerpo recibe la señal de que no está a salvo para continuar con el proceso de parto. Es entonces cuando viene la oleada de intervenciones, una tras otra, complicando cada vez más el nacimiento.

¿Y cuáles son estas intervenciones intrusivas?

Se trata de protocolos rutinarios y obsoletos sin ningún respaldo científico, tales como suministrarle a la parturienta suero y medicamentos sin su consentimiento, muchas veces sin siquiera explicarle lo que le están inyectando para que decida si lo quiere o no; darle anestesia o la famosa epidural, realizarle constantemente tactos vaginales durante el embarazo y proceso de parto, reventarle artificialmente la fuente, suministrarle oxitocina sintética para que tenga contracciones artificiales y acelerar el parto, realizarle la episiotomía, es decir, un corte en el área perineo supuestamente para evitar un desgarre vaginal, a pesar de que la Organización Mundial de la Salud la ha contraindicado, utilizar fórceps o cualquier tipo de aparatos para sacar al bebé, realizar la también contraindicada maniobra de Kristeller, o bien una cesárea, que aunque se nos dice que es la manera más fácil y rápida de parir, debemos estar conscientes de que se trata de una cirugía mayor, con todos los riesgos y complicaciones que implica realizarla en una mujer que no la necesita, pues está completamente sana, así como las consecuencias que trae para el bebé y la recuperación de la madre, entre otros procedimientos.

Ahora bien, existe otro aspecto de la violencia obstétrica que es el psicológico. Consiste en el trato deshumanizado, grosero, humillante o discriminatorio, así como la omisión de información durante el embarazo o parto. “Abre las piernas, bien que las abrías antes, por eso estás aquí…” “Va a ser cesárea quieras o no…” “A la que está gritando no la atiendan por gritona…” “De aquí nadie sale sin el DIU, si no te lo pones no te damos de alta…” “Va a nacer la primera semana de enero tengas dolores o no…” “Aquí no es hospital privado…” “Traigan a la hipertensa…” “Ya te moviste, te manchaste, vas a infectar a tu hijo …” “¿Eres arquitecta? Para la otra ahorra para una cesárea…” “Si no pujas tu bebé se te va a morir ahí adentro…”. Todas las anteriores son frases comunes dichas a mujeres comunes, en su momento más vulnerable.

Quisiera agregar un punto que ha llamado mi atención en el Seguro Social Mexicano, que es la deliberada campaña de que ninguna mujer salga del paritorio sin el Dispositivo Intrauterino (DIU), con el objetivo de prevenir futuros embarazos. El problema no es el método anticonceptivo en sí, si no el hecho de imponérselo a las mujeres y no dejarles decidir. Existen testimonios de mujeres que, a pesar de haberse negado explícitamente, recibieron el dispositivo sin su consentimiento, en lo que es una clara violación a los derechos reproductivos de la mujer. Existen otros testimonios de mujeres que fueron presionadas y amenazadas para dejarse ponérselo. Alguien lo justificó como “una campaña para prevenir embarazos no deseados” y yo me pregunto ¿campaña de esterilización forzosa? No sé si muchos nos damos cuenta, pero la esterilización forzosa es considerada como un crimen de lesa humanidad, un crimen de guerra y un delito grave de violencia sexual. ¿Por qué lo permitimos y aceptamos como normal? Lo correcto es concienciar y educar, pero es más difícil. Lo fácil siempre es someter y forzar.

La violencia obstétrica se deriva en parte de la mala praxis y deficiencias de nuestro sistema de salud, pero también de la inequidad de género y violencia contra la mujer que impera en nuestro país y es aceptada socialmente. La mayoría de mujeres no la denuncia porque se ha normalizado, a tal grado que no se reconoce que es un problema, y también porque ser nueva madre es suficientemente abrumador a nivel hormonal, físico, emocional y psicológico, como para, además, reflexionar y aceptar que fuimos víctimas en un momento tan importante de nuestra vida.

Muchas mujeres, tras haber sufrido un parto deshumanizado, se sienten desconectadas de su bebé, vacías, tristes, deprimidas, físicamente mutiladas y violentadas, tienen dificultad para establecer el apego y la lactancia materna debido a que no lograron activar las hormonas necesarias que se agilizan durante un parto natural, son arrebatadas de un momento único e irrepetible y no quieren, encima, lidiar con el sentimiento de culpa al aceptar que han sido víctimas.

Nosotras creemos que el primer paso para la sanación de una persona que ha sido violentada es reconocer que ha sido víctima, reconocer que fue violentada y no minimizar la experiencia. A lo mejor muchas mujeres no se asumen víctimas de violencia obstétrica pero sí tienen sentimientos de tristeza, culpa o negativos que no saben descifrar y una vez asumiendo lo sucedido se puede comenzar a trabajar para sanar. Por otro lado, al reconocernos víctimas y decidir luchar para cambiar en estatus quo, nos empoderamos y recuperamos la dignidad y el poder de decisión que se nos han arrebatado. 

PRIMER FORO SOBRE VIOLENCIA OBSTÉTRICA EN TIJUANA 

Crianza Alternativa en colaboración con la Red Iberoamericana Pro Derechos Humamos y otras organizaciones ha iniciado un proyecto para trabajar el tema de la violencia obstétrica. El primer paso fue un foro informativo, el Primer Forosobre Violencia Obstétrica en Tijuana, realizado por estas dos organizaciones el 8 de marzo de 2014 en Mutzu Yoga, para conmemorar el Día Internacional de la Mujer.

El objetivo del foro fue realizar un primer acercamiento al tema y dar inicio a una intensa labor de concientización, debate y activismo para mejorar las condiciones de la mujer durante el embarazo, parto y puerperio y eliminar la discriminación y violencia que sufren las mujeres por parte del personal médico.

Durante el foro se contó con la participación de expertas que abordaron el tema desde diferentes enfoques. La Lic. Mayela González, Instructora de Yoga certificada por Yoga Alliance con la especialidad en Yogaterapia, Yoga Infantil y Yoga Pre-post natal, certificada por ToLabor como Doula de Parto y Postparto y certificada por Birthing From Within como Mentora de Arte de Nacimiento, habló sobre las implicaciones médicas de la violencia obstétrica. Enfatizó que aunque la cesárea y los avances médicos en general son una bendición que salva vidas, son realmente contraproducentes y peligrosos si no se utilizan correctamente. También mencionó la falta de conocimiento sobre los tiempos reales de un parto y sus fases, lo cual provoca la estandarización de los tiempos del mismo y conlleva a intervenciones innecesarias por parte del personal médico.

Por otro lado la Lic. Liz Palacios, Doula y Terapeuta en Psicología Prenatal, abordó el tema desde el punto de vista psicológico, explicando que la violencia obstétrica puede darse en cualquier etapa de la vida sexual y reproductiva de la mujer. Mencionó lo trascendente de vivir el momento del parto con respeto y dignidad y que la mujer tenga la posibilidad de tomar decisiones informadas, ya que al final no se trata de si se tiene un parto vaginal o no, si no de que la mujer se sienta plena y empoderada después del parto. Mencionó algunas de las consecuencias del suministro artificial de oxitocina y de las hormonas naturales que juegan un papel fundamental durante el parto para el apego entre la madre y el bebé.

Por su parte la Mtra. Merixtell Calderón Vargas, Maestra en Derechos Humanos por la Universidad Carlos III de Madrid, expuso sobre el marco jurídico y las implicaciones legales de la violencia obstétrica. Comparó varias leyes estatales contra la violencia hacia la mujer, que en algunos estados mencionan y describen de manera específica la violencia obstétrica. Explicó que al ya existir ese precedente en otros estados, resulta viable realizar una labor de activismo para exigir la inclusión del término de violencia obstétrica en la ley estatal en Baja California.

Finalmente, algunas de las madres invitadas compartieron sus experiencias de parto, positivas y negativas y algunas incluso fueron víctimas de los malos tratos por parte del personal médico o de humillaciones durante el parto. Cabe mencionar que varias mujeres relataron como en el Seguro Social se pretende imponer el DIU en las mujeres que paren ahí, lo cual significa una campaña de esterilización forzada y que representa un crimen contra la mujer, ya que la única manera en la cual el Estado puede y debe intervenir en estos ámbitos es mediante la información y educación a las mujeres, jamás imponiéndoles algo sobre su propio cuerpo. El foro fue moderado por la Psicóloga Judith Cabrera de la Rocha de la Universidad Autónoma de Baja California. Las fotografías fueron realizadas por Francia Rosas, Guía Montessori y Fotógrafa.

Sin duda este primer acercamiento sobre el tema inicia un diálogo entre las mujeres que toman consciencia sobre su cuerpo y su maternidad y es el inicio de una labor en pro del parto digno y respetado.


SEMANA MUNDIAL DEL PARTO RESPETADO

Del 19 al 25 de mayo se celebró internacionalmente la Semana Mundial del Parto Respetado. En mayo de 2014 Crianza Alternativa en conjunto con otras asociaciones, activistas, doulas y parteras de la región, realizó actividades para promover el parto humanizado y respetado, las cuales consistieron en talleres, ciclo de cine sobre parto respetado, pláticas y finalmente la Caminata por un Parto Respetado que se realizó del Monumento México (las Tijeras) al Palacio Municipal, en la ciudad de Tijuana, el 20 de marzo de 2014. 

¿QUÉ SIGUE?

Primero dar a conocer y educar lo que es la Violencia Obstétrica, ponerle un nombre a todas estas prácticas contra las mujeres gestantes y parturientas, para poder poner un alto. Después trabajar en conjunto desde la sociedad civil para exigir un parto humanizado y empoderar a la mujer. 

A partir de este momento, Crianza Alternativa inicia una campaña de conscientización sobre la Violencia O bstétrica e invita a mujeres que han sido víctimas, madres, padres, médicos y personal que haya presenciado casos de Violencia Obstétrica, a compartir sus historias a través de nuestro blog (les invitamos a enviarnos su historia al correo crianzaalternativa@gmail.com). Posteriormente daremos a conocer las bases para nuestra convocatoria de campaña fotográfica sobre violencia obstétrica. 

Además, desde la realización del foro en 2014, la Red Iberoamericana Pro Derechos Humanos y Crianza Alternativa trabajan de la mano para presentar e impulsar una iniciativa de reforma a la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia para el Estado de Baja California, para incluir el concepto de Violencia Obstétrica entre los tipos y modalidades de violencia contra la mujer. Cabe mencionar que el día de ayer, 26 de enero de 2015, hemos recibido con gran entusiasmo la noticia de que el Diputado Gerardo Álvarez haya presentado una iniciativa con el mismo objetivo. Esperamos poder unir esfuerzos y que esto se refleje en resultados positivos en el tema. 

El próximo viernes 30 de enero se dará a conocer dicha campaña en la reunión mensual del Comité Pro Lactancia de Tijuana, que se reune el último viernes de cada mes en la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Baja California, para visibilizar la iniciativa y se pedirá el apoyo del mismo para nuestra campaña.

Crianza Alternativa en, la Red Iberoamericana Pro Derechos Humanos e IMMUJER presentarán la campaña sobre Violencia Obstétrica y darán a conocer la nueva Iniciativa de Ley, el próximo martes 20 de Marzo en la Cámara Nacional de Comercio de Tijuana, CANACO, con la participación y el apoyo de todas las personas y organizaciones que se involucren en la campaña. 

Estos son algunos de los pasos que pensamos tomar para impulsar la lucha en contra de la Violencia Obstétrica en específico y de la violencia de género, así como para empoderar a las mujeres y salvaguardar sus derechos. Todo nuestro público es bienvenido a aportar ideas y participar en nuestras actividades.

El parto es nuestro y sabemos parir.


Por: Paulina Olvera Cáñez



Enlaces relacionados: 


  • Primer Foro sobre Violencia Obstétrica en Tijuana: http://crianza-alternativa.blogspot.mx/2014/03/foro-sobre-violencia-obstetrica.html
  • Semana Mundial del Parto Respetado:  http://www.comasuspensivos.com.mx/sociedad/parir-es-poder/
  •  Nota: Piden sancionar Violencia Obstétrica: https://cadenanoticias.mx/nota.php?cont=notas&nota=18398